Ciro Nogueira, el nuevo hombre fuerte del Gobierno de Brasil

Ciro Nogueira, de 52 años, del Partido Progresista ocupará la jefatura de gabinete de Brasil

Ciro Nogueira, de 52 años, del Partido Progresista ocupará la jefatura de gabinete de Brasil

Llamó a Luiz Inácio Lula da Silva «el mejor presidente de la historia» y «fascista prejuicioso» a Jair Bolsonaro, es oficialista de todos los Gobiernos desde 1995 y conduce el conservador bloque llamado Centrao, con el cual pretende llevar, a fuerza del manejo de presupuesto, al actual mandatario de Brasil a su reelección.

Ciro Nogueira, de 52 años, senador y presidente del conservador Partido Progresista, (PP), por primera vez saldrá de detrás de las bambalinas y ocupará la jefatura de gabinete, la llamada Casa Civil y el ministerio más codiciado de Brasil, para allanarle el terreno a Bolsonaro para su reelección en octubre de 2022.

Nogueira es un eterno oficialista: formó parte de las mayorías parlamentarias que sustentaron a Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Lula (2003-2010), Dilma Rousseff (2011-2016), Michel Temer (2016-2018) y Bolsonaro.

Ahora, además logró nada menos que quitarle el timón del Gobierno a los militares, puntualmente al general Luiz Ramos, quien será descendido a la secretaría general de la Presidencia.

Nogueira es un eterno oficialista:  formó parte de las mayorías parlamentarias que sustentaron a Fernando Henrique Cardoso, Lula, Dilma Rousseff, Michel Temer y Bolsonaro

Y eso que su prestigio estaba en el sótano entre el bolsonarismo, sobre todo porque el PP es el partido más involucrado en la operación anticorrupción Lava Jato y Nogueira mismo fue acusado de recibir dinero ilegal de la constructora Odebrecht, en una causa aún sin resolución y en manos del Supremo Tribunal Federal.

Nogueira, senador por el estado nordestino de Piauí, viene de una familia de políticos y empresarios y a partir del próximo lunes será el hombre más importante del Gobierno federal, una suerte de primer ministro de Bolsonaro, con quien selló en julio de 2020 una alianza que le ha servido al jefe del Estado para contar con unos 300 diputados de los 513 del pleno, algo clave para impedir que avancen los múltiples pedidos de juicio político en su contra.

Desde mediados del año pasado, Nogueira le abrió las puertas a Bolsonaro al nordeste, la región más pobre del país donde domina el lulismo, el Partido de los Trabajadores y los gobernadores de centroizquierda. En 2018, fue la única región donde el ultraderechista perdió ante Fernando Haddad.

A cambio, Bolsonaro le dio al PP el control del fondo nacional de educación y el apoyo para que en enero pasado venciera como presidente de la Cámara de Diputados Arthur Lira, hoy bolsonarista 100%y el dique de contención contra el impeachment.

Probada su importancia, la alianza solo parece hacerse más fuerte.

Bolsonaro ahora admite que puede reafiliarse al PP para participar de las elecciones de octubre de 2022.

Bolsonaro ahora admite que puede reafiliarse al PP para participar de las elecciones de octubre de 2022.

Bolsonaro ahora admite que puede reafiliarse al PP para participar de las elecciones de octubre de 2022, para las cuales aparece derrotado por Lula en las encuestas, lo que parece mostrar que siempre fue del «Centrao», el bloque famoso por cambiar su apoyo en el Congreso por cargos ministeriales en el Gobierno y puestos en las empresas estatales.

En su campaña presidencial, hace solo tres años, Bolsonaro se había presentado como la antítesis de ese sistema de intercambios y uno de sus ejes discursivos fue repudiar al «Centrao».

«Yo como diputado fui del Centrao, es un nombre peyorativo», argumentó ante sus seguidores, habituados a repudiar cualquier tipo de negociación política.

El PP, más allá del nombre progresista, es una vertiente de los partidos que sirvieron como base de la dictadura militar brasileña cuyo mayor nombre, ya en democracia, fue el de Paulo Maluf, exalcalde de San Pablo, ejemplo nacional del ‘roba pero hacen’.

Pero más allá de ideologías, Nogueira se hizo fuerte al adherir a la gran alianza parlamentaria que se llamó lulismo.

Esa alianza duró incluso más que los Gobiernos federales del PT.

En 2017, cuando intentaba ser candidato a gobernador de Piauí contra el PT -que gobierna ese estado- Nogueira calificó a Lula como «el mejor presidente de la historia» y a Bolsonaro «un fascista prejuicioso».

Es que Nogueira formó parte de la base de Dilma Rousseff y su partido incluso tuvo ministerios en ese Gobierno. Pero al filo del impeachment, Nogueira decidió cambiar de mostrador y apoyó a Michel Temer, el vicepresidente que respaldó la destitución de su compañera de fórmula y asumió el poder.

Cuenta la leyenda política de Brasilia que Nogueira se reunió con Dilma antes del impeachment, mientras contaba los votos para ver si ella iba a ser destituida.

«Presidenta, nosotros estamos con usted pero para ganar. Si es para perder, no estaremos a su lado», dicen que le explicó Nogueira.

Fue así que el PP se transformó en un grupo fuerte de apoyo a Temer, quien puso de ministro de Salud a Ricardo Barros, el diputado que hoy es el líder y referente del Gobierno en la Cámara baja.

La alianza se ha vuelto tan estrecha que ha quedado en el centro de las denuncias de corrupción que azotan actualmente al Gobierno.

Personas vinculadas a Barros fueron acusadas de negociar de negociar sobreprecios en la compra de vacunas contra coronavirus desde el Ministerio de Salud, un caso que está golpeando la imagen de Bolsonaro.

En este contexto y ante el derrumbe en las encuestas, el presidente eligió como su nuevo hombre fuerte del Gobierno no a un militar, sino a un nieto e hijo de políticos, quien cuando abandone su banca en el Senado será reemplazado nada menos que por Eliane Nogueira, de 72 años. Su mamá.