El Gran Pez, el bunker literario marplatense que creció hasta ser elegido la librería del año

La entrega del premio en la Feria de Editores que se realizó el fin de semana. Gentileza: prensa FED.

La entrega del premio en la Feria de Editores que se realizó el fin de semana. Gentileza: prensa FED.

Nació en un local de menos de 20 metros cuadrados en el centro de Mar del Plata en 2017 y cuando mudó su sede a un espacio más grande a pocas cuadras tres años después, se topó de frente con la pandemia, pero la gimnasia de la venta personalizada y casi artesanal propia de las editoriales independientes y el compromiso de sus fundadores permitió que «El Gran Pez» se convirtiera en una referencia cultural y le valió el flamante premio a la librería del año que otorgó por primera vez la Feria de Editores (FED).

Ubicada en la calle San Luis al 2100, a cincuenta metros de la avenida Colón y a ocho cuadras del Casino y la Rambla, «El Gran Pez» es una librería y, además, una apuesta que va más allá de comprar y vender páginas encuadernadas.

«La idea siempre fue exceder un poco la venta de libros y que este espacio sea, no diría que un centro cultural, pero sí un lugar que interactúe con el teatro, con la música, con la pintura», explica a Télam Santiago Fernández Subiela, uno de sus cinco socios fundadores.

La librería apuesta a la venta personalizada y casi artesanal propia de las editoriales independientes. Gentileza: prensa FED.

La librería apuesta a la venta personalizada y casi artesanal propia de las editoriales independientes. Gentileza: prensa FED.

Según recordó, la iniciativa de abrir un librería fue «un delirio» imaginado por un grupo de amigos que llevaban años compartiendo stands en ferias en los que ofrecían libros de tres editoriales independientes fundadas por ellos mismos en la ciudad, La Bola Editora, Puente Aéreo y Letra Sudaca.

El quinteto de socios original lo completaban Manuel Passaro, Alejandra Rumitti, Esteban Prado y Sebastián Chilano, y el sexto pasajero y último en incorporarse fue Francisco Casadei.

«Nos conocimos interviniendo en ferias en las que vendíamos nuestros libros. Después empezamos a sumar títulos de otras editoriales chicas del país, y para la Feria del Libro de Mar del Plata de 2016 se nos metió en la cabeza abrir un local. De hecho mandamos a hacer bibliotecas para la feria para aprovecharlas después, pero después no nos sirvieron», cuenta Fernández Subiela.

El primer local fue una especie de búnker de 18 metros cuadrados, sin depósito, en el que apenas entraban los libros. «Desde ese espacio tan chico, la propuesta fue creciendo porque llenamos un lugar que no estaba ocupado, que era el de una librería más vinculada a material alternativo o con menos visibilidad», asegura.

En 2020 decidieron dar el salto y consiguieron el espacio actual, de dimensiones más amplias, pero antes de que terminaran de armar las bibliotecas, se estableció en todo el país la cuarentena por el coronavirus.

Los fundadores de la librería. Gentileza: prensa FED.

Los fundadores de la librería. Gentileza: prensa FED.

«Quedamos congeladísimos, pagando dos alquileres, y ni siquiera estaba permitido mudar los libros. Ni el carpintero podía ir a su taller a terminar las estanterías. Pero en abril 2020 empezamos a trabajar con delivery y desde mayo empezamos a puerta cerrada», recuerda Fernández Subiela.

Mitad en chiste, mitad en serio, los responsables de «El Gran Pez» suelen decirse entre ellos que el proyecto es hijo de la crisis: «Abrimos el primer local en pleno macrismo, que fue una época muy difícil para muchas librerías y comercios, y nos mudamos a este más grande en plena pandemia», sostienen.

Sin fórmula -como casi todo el mundo- para enfrentar la crisis por el coronavirus, apelaron al arma principal de los proyectos independientes: la creatividad.

«Creo que lo que tienen los proyectos más chicos es un poco más de imaginación, de creatividad. Nosotros la atención personalizada siempre la tuvimos muy clara. Somos ante todo lectores, que somos además editores y libreros. Y parte de que nos haya ido bien y de que muchas librerías pequeñas hayan podido subsistir tiene que ver con eso», explica Fernández Subiela.

Gentileza: prensa FED.

Gentileza: prensa FED.

En su visión, esa estrategia aplica a la situación que vive la industria a nivel global, incluso desde antes de la pandemia: «En Estados Unidos y en España por ejemplo, donde el fenómeno de Amazon está devorando todo, la tendencia es que subsistan las que ofrecen una experiencia que va más allá del libro que ya podés conseguir por internet», analiza.

«El plus es que vengas a la librería y que sea lindo, agradable, que sea cómodo, que te lleves una recomendación, un señalador con una ilustración con una línea propia, con una gráfica pensada, y que a todo eso le podamos sumar un link con una propuesta cultural, con talleres, charlas o muestras», plantea el librero y editor.

El plus es, además, y aunque no sean ellos quienes lo digan, el que aportan estéticamente a la cuadra y al barrio, desde el diseño mismo de la persiana del frente realizado por el colectivo artístico Proyecto Fauna o con el Club Tifón que entrega un vino y un libro por mes a través de una suscripción, hasta en el sentido de pertenencia de la vecina que se asoma por la puerta abierta y los felicita por el premio: «Bravo, chicos, siempre los sigo».

Ese contacto con la comunidad, su vínculo con la bibliodiversidad, con la promoción de la lectura y el trabajo joven y comprometido fue lo que premió la FED al elegirlos entre las 12 librerías finalistas, destacadas por «generar un nexo con su comunidad a través de los libros».

Como confirmación del compromiso con el proyecto, los 350 mil pesos del premio volvieron desde la ciudad de Buenos Aires transformados en cajas y cajas de libros para llenar los estantes.