Dom. Oct 2nd, 2022
Juan Jeannot director de la Dnrua Foto Daniel Davobe
Juan Jeannot, director de la Dnrua / Foto: Daniel Davobe.

El grueso de las familias inscriptas en los registros de adopción quieren bebés o niños pequeños, y solo una de cada 100 recibiría a adolescentes. Esto contrasta fuertemente con la realidad de la mayoría de las chicas y chicos en situación de adoptabilidad, que en promedio tienen más de ocho años. Lograr ese “encuentro” es uno de los grandes desafíos que plantea Juan Jeannot, psicólogo y director nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Dnrua), dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Jeannot conoce la problemática por dentro. Hace nueve años ingresó a la Dnrua como parte del equipo asesor del programa de acompañamiento para familias en períodos de vinculación, guarda y adopción, y en ese recorrido escuchó una y otra vez la misma frase: “Hace mucho tiempo que estoy anotado y no me llaman». Por eso, subraya que es necesario que los postulantes conozcan las estadísticas y entiendan que “la adopción es el derecho de los niños, niñas y adolescentes a crecer, vivir y desarrollarse en una familia”. 

En este sentido, considera que “es fundamental trabajar sobre la disponibilidad adoptiva de los postulantes”, es decir, que piensen en inscribirse para adoptar a chicos y chicas “más grandes” o grupos de hermanos. Justamente, a eso también apunta la nueva campaña «Crecer en familia es un derecho”, lanzada estos días por la cartera de Justicia junto a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf).

-¿Cuál es el principal desafío de la adopción en la Argentina? 
-Poder encontrar familias para los niños, niñas y adolescentes que están privados de cuidados parentales y tienen declarada la situación de adoptabilidad, que en su mayoría son mayores de ocho años, grupos de hermanos, o tienen alguna discapacidad. Hoy tenemos una situación de desencuentro. Por un lado, todos esos niños, niñas y adolescentes y, por otro, postulantes con voluntades adoptivas muy acotadas. Es decir, dispuestos a adoptar a niños más chicos. Ahí es donde se produce el desencuentro. Uno escucha el enojo de muchas familias que dicen «hace mucho tiempo que estoy anotado y no me llaman». Y esto tiene que ver con estas situaciones.

-En las charlas, ¿cuáles son los «mitos» que más escuchan?
-El primer gran mito es que adoptar en la Argentina es imposible y muy burocrático. Y justamente, está relacionado con ese desencuentro que mencionaba, porque hoy tenemos 2427 familias inscriptas en todo el país, que pueden ser solicitadas por cualquier juzgado. Y por otro lado, hay 2199 niños, niñas y adolescentes esperando. Los números son muy parecidos, entonces uno dice ¿por qué? ¿qué es lo que está pasando? Y la respuesta está en las voluntades adoptivas. Si alguien se inscribe para un niño o niña de 12 años, probablemente lo llamen de muchos juzgados y enseguida. 

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La campaña «Crecer en familia es un derecho» busca visibilizar la realidad de la adopción en la Argentina: solo dos de cada 100 familias inscriptas en los registros adoptarían a tres o más hermanos y hermanas / Foto: Daniel Davobe.

-¿Qué medidas se están tomando para abordar ese gran «desencuentro» que mencionaba?
-El objetivo principal es visibilizar la realidad de la adopción en la Argentina, y particularmente el ministro de Justicia Martín Soria está muy interesado en trabajar al respecto. Por eso se pensó y se acaba de presentar una campaña nacional de adopción hecha en conjunto por el Ministerio de Justicia de la Nación y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, que depende del Ministerio de Desarrollo Social. Creo que es histórico que dos ministerios estén trabajando juntos en este tema. Senaf hace relativamente poco tiempo presentó el relevamiento de niños privados de cuidados parentales. Se cruzó esa información con las estadísticas de la Dnrua de todas las familias inscriptas del país y con esos datos se pensó esta campaña desde ese lugar. Básicamente, mostraban el desencuentro del que venimos conversando.

-¿Qué busca visibilizar la campaña «Crecer en familia es un derecho”?  
-Apunta principalmente a sensibilizar sobre la temática, la disponibilidad adoptiva y a visibilizar a estos niños, niñas, adolescentes que están en situación de adoptabilidad y están esperando una familia. Trabajar con las voluntades adoptivas es algo que se hace previo a la inscripción, pero no es una pregunta cerrada, es dinámica: mientras uno está inscripto puede ir pensándolo y dejarse acompañar por los equipos técnicos e ir trabajando esos límites que uno se va poniendo. Por ejemplo, si uno dice «me voy a postular para un niño de 6 años», bueno, preguntarse «¿por qué no uno de 7?».

-¿Cuál es el rol específico de la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos? 
-La Dnrua, que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, se creó primero con el objetivo de formalizar una base de datos de todas las familias inscriptas del país. Luego se formó la Red de Registros Federal, a la que fueron adhiriendo todas las provincias. En 2017, Catamarca fue la última provincia en adherir, así que ya está todo el país en red. Esto implica que cada persona que esté interesada en adoptar se inscribe en el registro correspondiente a su domicilio y su alta es válida en todo el país. 

-¿Cuáles son las principales problemáticas que detectan según las jurisdicciones? 
-Para poder trabajar las diferentes problemáticas estamos divididos regionalmente en Patagonia, NEA, NOA, Nuevo Cuyo, Litoral Centro y Atlántica, que ocupa toda la provincia de Buenos Aires, que nuclea la mitad de la base de los postulantes. Por ejemplo, en Patagonia hay menos niños en situación de adoptabilidad, mientras que en el norte suele haber más. Esto es lo interesante de trabajar en red. Quizás en la región Patagonia hay postulantes con voluntades adoptivas más amplias, como en Tierra del Fuego, que terminan haciendo vinculaciones en otras jurisdicciones.

-Ahí surge una complejidad que es cómo se hacen esos procesos de vinculación, sobre todo por un tema de costos. ¿Existe algún sostén económico?
-Por el momento, cada registro provincial trabaja para ver si hay posibilidad de brindar alguna ayuda económica de viáticos. Si no es posible, en algunos casos puntuales hemos acompañado desde Nación con pasajes de avión, por ejemplo, en situaciones de grupos de varios hermanitos. También, algo que la pandemia nos trajo son todas las herramientas virtuales. Entonces muchas vinculaciones se inician previamente desde la virtualidad.

La historia de Emmanuel, Antonio y Abel es parte de la campaña #ElegíAdoptar

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-Para que los postulantes puedan entender qué implica la adopción y quiénes son realmente las chicas y chicos que esperan, ¿sería necesario que la inscripción requiera un taller obligatorio previo?
-A todas las personas que están interesadas en adoptar, como primera medida les sugeriría que se acerquen a su registro local, que les van a explicar todo y en muchos brindan charlas. Desde Nación, todos los meses damos charlas informativas abiertas a la comunidad para personas interesadas en adoptar o en la temática, que a partir de la pandemia son virtuales, así que pueden participar desde todo el país. Explicamos cómo es el sistema, cuáles son los requisitos, desmitificamos varias cuestiones y mostramos las estadísticas de las familias inscriptas, porque creemos que hacerlo ayuda un poco a ver esta cuestión. Antes la gente venía como muy querellante, pero poco a poco se va entendiendo que la adopción es el derecho del niño a tener una familia y el cambio de paradigma de ver al niño, niña y adolescente como sujeto de derecho, a darle importancia a su voz y al derecho a ser oídos en todo el proceso adoptivo.

-¿Por qué cree que muchas personas dicen que es necesario modificar la ley de adopción?
-Se escucha mucho esto, pero la realidad es que el Código Civil y Comercial, que fue reformado en 2015, es muy claro en muchos aspectos, sobre todo en los tiempos que manifiesta en relación a los plazos que los niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales deben permanecer en hogares o en instituciones como familias de tránsito. Eso creo que es lo más importante que trae el código y todos tenemos que trabajar en pos de esos tiempos. Por eso, también es importante armar mesas de trabajo en cada una de las provincias, con organismos de protección, juzgados y registros para trabajar articuladamente para que esos tiempos se cumplan. Este año ya hicimos tres conversatorios destinados a profesionales para trabajar diferentes temáticas, como identidad, diversidad familiar y discapacidad. En octubre vamos a hacer uno sobre abuso sexual en la infancia. Es un tema que preocupa porque a muchas familias les resulta muy dificultoso acompañar niñas o niños que atravesaron estas situaciones y terminan desistiendo. Creemos que si los profesionales cuentan con herramientas para acompañar, esto seguramente cambie y no haya estos desistimientos en las vinculaciones, porque es muy difícil para estos niños, niñas o adolescentes volver a confiar cuando una guarda fracasa. A veces no vuelven a los mismos hogares porque ya se ocupó esa vacante, entonces es como si otra vez se volvieran a vulnerar todos sus derechos. 

Las cifras que hay que unir

• Según las estadísticas de la Dnrua, casi el 90% de los inscriptos para guarda adoptiva en los registros del país aceptarían niñas o niños de hasta 3 años, la cifra baja a 19% hasta 8 años y a 1%, para mayores de 12. Más del 80% de los postulantes no aceptaría que las chicas y chicos tengan alguna discapacidad o problema de salud. Respecto a los grupos de hermanos, hasta dos, un 40%, y hasta tres, solo un 2%.

• En la Argentina hay 2199 chicas y chicos en situación de adoptabilidad decretada, y casi la mitad son bonaerenses o porteños. El 75% tiene entre 6 y 17 años y más de un 10% presenta algún tipo de discapacidad o enfermedad permanente, según datos recientes de Unicef y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia.

-¿Cómo se pueden prevenir las vinculaciones fallidas?
-Es fundamental trabajar una espera activa con las familias postulantes, con charlas en relación a la identidad, a las historias de origen, a las características de las niñas, niñas y adolescentes; luego, respetar los tiempos de la vinculación y también que haya un equipo acompañando. Tenemos planificado trabajar con los equipos regionales de los diferentes registros acerca de las vinculaciones fallidas. Para conocer cómo las han trabajado, qué pasó, qué detectaron, cómo se acompañó a ese niño, niña o adolescente después. Ahí también otra vez está la necesidad de la articulación entre los diferentes actores, ya sea el hogar, el organismo de protección o los registros.

-Hablaba de la importancia de los tiempos de la vinculación, ¿en qué radica?
-Considero que es la etapa más importante de todas y que tiene que ser gradual, porque son muchos cambios para ese niño, niña o adolescente, y entender y comprender por qué no puede vivir con su familia de origen le lleva mucho tiempo, porque por más que haya atravesado situaciones muy complejas también, a veces, tienen lindos recuerdos. A veces se les exige mucho a esos niños que cuando llega la guarda tienen que hacer nuevos amigos, irse del hogar donde vivían, que muchas veces fue su lugar de referencia y abrazo, de mucho cuidado, donde fue reparando muchas situaciones de dolor también. Tienen que adaptarse, no solo ellos, también los adultos a esta nueva modalidad familiar.

En el caso de las nias nios y adolescentes con discapacidad que esperan una familia solo 17 de cada 100 inscriptos en los registros estaran dispuestos a adoptarlos Foto Daniel Davobe
En el caso de las niñas, niños y adolescentes con discapacidad que esperan una familia, solo 17 de cada 100 inscriptos en los registros estarían dispuestos a adoptarlos / Foto: Daniel Davobe.

-Esta semana hubo novedades sobre la «compraventa» de niños con la presentación de un proyecto de ley para tipificar el delito. ¿El deseo de un bebé a toda costa es una de las razones por la que las prácticas ilegales son todavía frecuentes en el país y que incluso muchas personas no lo vean como algo ilegal?
-Hay que informar con claridad que la compraventa de bebés y las entregas directas son una práctica ilegal, donde prima una mirada adultocentrista, objetivizante de los niños, que nada tiene que ver con la adopción. Hay que advertir también que uno de los requisitos fundamentales para adoptar es hacerlo a través de la inscripción en el Registro Único de aspirantes a guarda con fines adoptivos. Esta semana desde el Poder Ejecutivo Nacional se envió al Senado un proyecto de ley que por primera vez tipifica y sanciona la compraventa de niños, niñas y adolescentes, con el propósito de incorporar esa figura al Código Penal.

-Frente a ese desencuentro entre los postulantes y muchos de los chicos y chicas considerados «más grandes», algunos juzgados deciden hacer una convocatoria pública, una instancia que no es obligatoria. ¿Considera que debería serlo?  
-Las convocatorias públicas son una facultad que tiene el juez o la jueza cuando no se hallaron legajos en toda la red de registros. De todas formas, sugerimos que cada seis meses vuelvan a revisar, la base es dinámica, ya que se van inscribiendo nuevas familias y a su vez también familias que ya estaban inscriptas modifican su voluntad adoptiva.

-Entre los reclamos de las familias está el tema de la gratuidad del proceso en la etapa del juicio de adopción. ¿Se está pensando hacer alguna modificación al respecto? 
-Después de la guarda llega el juicio de adopción, que es la única instancia donde sí se necesita de un abogado. La ley propone que el juez, de oficio, pueda pedir la adopción, a veces lo hacen, y si no, la familia puede contratar un abogado. Ahí es donde tenemos el problema, porque lo que nos han contado muchas familias es que les cobran por cada niño. Entonces, en los grupos de hermanos termina siendo costoso y no hay un arancel estipulado. Por eso nosotros sugerimos que se acerquen al Colegio de Abogados o a la red de patrocinio jurídico gratuito que armaron los Centros de Acceso a la Justicia. Desde Nación también estamos estudiando la situación para poder generar algún proyecto.  Entendemos que si el Estado es garante de restituir los derechos de esos niños, niñas y adolescente se tiene que pensar cómo acompañarlos también en esa instancia que es la etapa final.

-Ante la baja que se viene dando en la inscripción de postulantes surgen dos miradas: una más positiva, que tiene que ver con que hay evaluaciones más profundas en los registros, y otra de preocupación, porque esto hace que haya menos chances para algunos chicos.
-Totalmente. Yo creo que las dos miradas son importantes. Les pregunté a los directores de los registros qué es lo que ven y muchos comparten esta preocupación de que cada vez tenemos menos familias inscriptas. Pero también coincidimos en que la base es dinámica y en que no bajó el número de adopciones que se concretan. Creemos que esta nueva campaña de concientización va a ayudar, sobre todo porque va a visibilizar a estas niñas, niños y adolescentes y va a desarmar muchos de estos mitos tan instalados en la sociedad.

Vicky fue adoptada cuando era adolescente

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Más imformación: inscripción y charlas sobre adopción

Cómo inscribirse: en la web de la Dnrua están todos los pasos a seguir para inscribirse en un registro de postulantes a guarda adoptiva y despejar dudas sobre el proceso de adopción en la Argentina. La inscripción es única y válida para todo el país, pero debe realizarse en el registro que corresponde según el domicilio. 

Charlas mensuales: es posible participar de charlas informativas online que el organismo brinda una vez por mes. Para conocer los temas, fechas y horarios de las actividades ingresar aquí

Acompañamiento a familias en guarda y adopción: la Dnrua ofrece un espacio de escucha y reflexión para las familias con niños, niñas o adolescentes que están en proceso de guarda o adopción, y que necesitan ayuda. Pueden llamar al (011) 5300-4090 o escribir a [email protected] “Hay profesionales para acompañar en estas situaciones puntuales que van surgiendo en la convivencia y que no se superpone con el seguimiento que haga el juzgado. Este es un espacio de escucha, de reflexión, no se envían informes a los juzgados, simplemente es a demanda de esa familia que lo necesite”, detalla Juan Jeannot, director del Dnrua. 

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