Mar. Oct 4th, 2022
La obra Fake Todo lo slido se desvanece en la nube se va a presentar los sbados y domingos de septiembre en Galpn Face Dean Funes 2142 Ciudad de Buenos Aires
La obra «Fake. Todo lo sólido se desvanece en la nube» se va a presentar los sábados y domingos de septiembre en Galpón Face, Dean Funes 2142, Ciudad de Buenos Aires.

Con una puesta en escena «no convencional», donde el público podrá trasladarse por el espacio mientras se desarrollan las escenas, la obra “FAKE. Todo lo sólido se desvanece en la nube” apuesta a la lógica de instalaciones performáticas audiovisuales para mostrar las tensiones y ambigüedades entre lo real, y la relación con un cuerpo virtual y publicitario al servicio del algoritmo.

El nombre de la obra «FAKE» está inspirado, por una parte, en «la confusión actual entre lo real y lo falso», según comentó a Télam su codirectora Inés Armas, en una performance que se enmarca en el hecho de que «estamos 24 horas autoexplotándonos en todo lo que es nuestra vida: trabajo, descanso, placer, familia, amistades, amor, la vida misma volviéndose digital», agregó el codirector Fagner Pavan. 

Se trata de la segunda temporada de esta realización a cargo del grupo Colectivo Dominio Público, que enfoca sus proyectos en la conjugación de arte, periodismo performático y una mirada activa y atenta sobre las tensiones entre la libertad y el control en la era digital.

Antes de sus únicas seis funciones en septiembre (sábados 10,17 y 24 a las 21; y domingos 11,18 y 25 a las 20) en el Galpón Face, ubicado en Dean Funes 2142, ciudad de Buenos Aires, sus directores dialogaron con Télam acerca de esta apuesta que se pregunta qué pasará con los cuerpos, cuando los «seres entregan su imagen e identidad explotándose serviciales y publicitarios».

Este proyecto tiene antecedentes en los otros trabajos del Colectivo Dominio Pblico que conjugan arte periodismo performtico y una mirada activa y atenta sobre las tensiones entre libertad y control en la era digital
Este proyecto tiene antecedentes en los otros trabajos del Colectivo Dominio Público, que conjugan arte, periodismo performático y una mirada activa y atenta sobre las tensiones entre libertad y control en la era digital.

¿Cómo es la puesta en escena de la obra?
Inés Armas: La puesta surge de los modos de producción que fueron impuestos en el contexto pandémico, la distancia, la fragmentación. Desde esta vivencia, de tener etapas del ensayo desde lo virtual, nos hizo reformular y actualizar muchas preguntas: ¿Qué está pasando acá? ¿Cómo es la relación de imagen y cuerpo? ¿Qué es ese concepto de realidad virtual? ¿Cuándo es realidad y cuándo es virtualidad? ¿Esos límites se sostienen aun? ¿Qué se cae y qué se borra? Hay un clima en la puesta de un laboratorio metálico donde se producen imágenes desde los cuerpos al servicio de una lógica algorítmica.

Fagner Pavan: La puesta juega con un espacio escénico no convencional, habitando distintos lugares del Galpón F.A.C.E., construyendo una lógica de instalaciones performáticas audiovisuales, donde el público es invitado a trasladarse por el espacio mientras se desarrollan las escenas.

¿Qué buscan contar?
F.P: No buscamos contar en sentido dramático, desde la palabra o en el desarrollo de una historia. Es una obra visual entre la danza y la performance. Sí buscamos disponer materialidades físicas, virtuales, corporales, orgánicas, artificiales que generen sensaciones, tensiones, ambigüedades, entre lo real (lo escénico, la información en tiempo presente) y la relación con un cuerpo virtual, publicitario al servicio del algoritmo. Cuerpo FEED.
Este cuerpo dentro de ese entramado cibernético gobernado por algoritmos, mediado por lo digital, es frio y seductor a la vez. Dentro de esa lógica feed el cuerpo se ve atrapado en este gran laboratorio como ratas de las megacorporaciones digitales. Estamos 24 horas autoexplotándonos en todo lo que es nuestra vida: trabajo, descanso, placer, familia, amistades, amor, la vida misma volviéndose digital. Somos prosumidores (productores y consumidores a la vez) de este bio-capitalismo cibernético financiero.

I.A.: La obra emerge de la situación crítica de un cuerpo se va quedando atrás de la imagen. En la sociedad actual la imagen es lo visible, lo que se muestra y muchas veces no coincide con lo que realmente somos: carne, proceso, lo orgánico. La pregunta que nos formulamos es: ¿Cuál es el límite entre lo artificial y lo orgánico, entre lo virtual y lo real, entre el peso real del cuerpo y el peso digital? Ya estamos tan atravesados por todo eso que, a veces, no hay distinción entre una y otra. Y nuestra propuesta es apelar a ese cuerpo materia que sostiene todo este sistema, con sudor, con lágrimas, con trabajo, con pasión, con emoción. Un montón de cosas que, a veces, se ven tapadas por la imagen.

Obra: «Fake. Todo lo sólido se desvanece en la nube»

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T.: ¿Por que eligieron el nombre «Fake»?
I.A.: «FAKE» tiene una inspiración en la confusión actual entre lo real y lo falso. En la imposibilidad de distinguir estos opuestos, que terminan siendo lo mismo. Poco importa si es real, lo que importa es su impacto, el poder lo tiene la imagen.

F.P.: El subtítulo es una actualización de la clásica frase del título del libro de Marshall Berman que a su vez deviene del manifiesto comunista. Según la visión de Berman, la modernidad es una una vorágine de perpetua desintegración, desvinculación, una «forma de experiencia vital» donde todo cambia, como una condena, nada se queda en su sitio y todo lo sólido se desvanece en el aire. Y pensándolo desde nuestra generación que hizo el puente de lo analógico hacia lo digital, esa desvinculación se actualiza en la construcción de nuestros “Doppelganger”, esta especie de doble digital, nuestro avatar fantasmagórico que clama por una vida en este limbo digital.

¿Con qué se va encontrar el público?
I.A.: El público se encontrará con dispositivos experimentales en donde se prueban relaciones entre imagen, materia y cuerpo. Las mismas son activadas por tres performers: Tam Molina Paz Soldán, Mauro Cacciatore y Laura Peña Núñez. Elles indagan los efectos del devenir digital, entregándose a la matriz algorítimica con una ambigüedad entre placer y sacrificio.

¿De qué forma esta representado lo virtual?
F.P.: Lo virtual es aquello que aparece como posibilidad, pero que aún no se materializa. En nuestra obra son seres digitales, avatares atrapades en programas. La representación es pensada como una capa de sentido que se despliega a partir de la utilización de imágenes proyectadas, reproducciones en vivo y falsos vivos de lo que está aconteciendo en la escena.

¿Cuáles fueron las motivaciones para hacer esta obra?
I.A.: Esta obra surgió a partir de una residencia de Proximidades Expositivas en Casa Sofía con la curaduría de Federice Moreno Vieyra, realizada en 2019 en donde nos planteamos la investigación del devenir de la humanidad con lo digital. En esa oportunidad junto a Laura Peña Núñez, Juan G Arias, Dionisio Pérez Belara y Santiago Carlini, investigamos la relación entre imágenes digitales y los cuerpos que se llamó AlgoRitmo.

F.P.: El grupo surge desde la inquietud de pensar el arte desde un angulo critico y poético, la relación entre tecnología digitales y humanidades. Cada obra fue una consecuencia de la investigación anterior. Partimos del universo hacker de los años 80 y el periodismo de investigación, especialmente lo que representó Wikileaks y Julian Asange; pasamos por las tensiones entre Copyleft y Copyright, la Big Data y el algoritmo y eventos de encuentros de la cultura hacker y el artivismo: “Tensión en la Red”.
El año que viene cumpliremos 10 años de colectivo artístico independiente. Estamos empezando una nueva investigación sobre la relación de la tierra, el compost y la tecnología.

La obra tendrá seis únicas funciones y las entradas están disponibles en Alternativa Teatral.