Mié. Oct 5th, 2022
Evlay Recin ahora empiezo a tomar dimensin sobre el premio
Evlay; «Recién ahora empiezo a tomar dimensión sobre el premio»

Facundo Yalve, el músico y productor musical conocido como Evlay, el primero de su camada en alzarse con una estatuilla en los Premios Gardel como «Productor del Año», aseguró que a Télam que las nominaciones y los premios llegan también como «reconocimiento a una generación» entera, entre los que también está esta avanzada de jóvenes productores que aprendieron el oficio «mirando tutoriales en YouTube».

«Recién ahora empiezo a tomar dimensión sobre el premio, y también sobre quiénes lo habían ganado antes», señaló el joven de 28 años, el primero de su edad en ganar dentro de esa categoría, al hacer su balance sobre los Premios Gardel, donde el galardón más deseado -el Gardel de Oro- fue también para «Oscuro Éxtasis».

«Quiero agradecer a Facundo Yalve, productor, con quien mano a mano hicimos el disco», señaló el rapero Valentín Oliva al recibir aquél galardón sobre «un disco que nació en un momento de mucha incertidumbre, de pandemia y raro para todos» y que terminó funcionando como «una guía y una luz» durante ese tiempo.

Por este segundo álbum junto a Wos, Evlay también ganó por «Que se mejoren» («Mejor Canción de Rock») y «Cambiando la Piel» («Mejor Colaboración de Música Urbana») y se llevó la estatuilla de «Mejor Ingeniería de Grabación» que compartió con Javier Fracchia y Nico Cotton, mientras que con el disco de Nicki Nicole ganó en la categoría de «Mejor Álbum de Música Urbana» y tiene créditos en «Flow de Barrio», de Tiago PZK («Mejor Nuevo Artista») y como productor de cuatro canciones de «El Disko» de Ca7riel, vencedor como «Mejor Álbum Conceptual».

La influencia de Evlay atraviesa, casi sin distinciones, prácticamente todas las vertientes de la música urbana y siempre con el mismo impacto: su trabajo como productor, ingeniero de sonido y compositor se inscribe dentro del ascenso de la nueva generación de artistas y productores que, como nunca antes, está cosechando reconocimientos dentro y fuera del país.

Su actualidad le dicta que ahora debe «seguir en la misma» que antes, sin detenerse a pensar demasiado acerca de su influencia directa en las tendencias musicales y los discos del mañana: «Si me pongo a pensar así muy para adelante, me agarra demasiada ansiedad», sentenció.

Bizarrap, Acru, Paco Amoroso, Rauw Alejandro y Danny Ocean son otros de los relevantes artistas nacionales e internacionales que han requerido de sus servicios, sin dejar de ser cierto que es dentro del universo de Wos donde habita su expresión más libre y personal, dentro de esa pulseada entre el sonido rockero alternativo y el rap visceral del campeón mundial de Red Bull Batalla.

«También es cierto que para hacer música tenés que estar ‘un poco en una’, por lo menos para estar conectado con el artista. Se trata un poco de eso», resumió sobre su metodología de trabajo.

«Hicimos un montón de maquetas pero muchísimas no quedaron. De esa etapa de hacer música con la computadora debemos tener como treinta y cinco o cuarenta maquetas.»Evlay

Es que Evlay -director musical y guitarrista del proyecto de Wos- estuvo desde los comienzos al lado del rapero, desde aquella etapa germinal cuando el cantante saltó definitivamente del mundo de las batallas a las grabaciones, y en la que juntos escribieron el repertorio de «Caravana», el disco que explotó de la mano de canciones como «Canguro» y «Luz Delito» y que abrió paso a los festivales, los conciertos masivos y las nominaciones.

Télam: ¿Por qué decidieron instalarse algunas semanas en la Patagonia para la composición de «Oscuro Éxtasis»? ¿Y cuánto hay de cierto que en las primeras semanas allá llegaron a pensar que no iba a aparecer nada?
Evlay: Fue loco; porque habíamos decidido sacarlo en octubre y estábamos a tres o cuatro meses y solamente teníamos posibles ideas de lo que podía ser el disco, pero no era ni en pedo lo que terminó resultando al final. Entonces sí, en un momento corrió peligro. Hasta llegamos a pensar en sacar un EP en vez de un disco. Y siempre nos funcionó una banda esto de encerrarnos para componer. Estuvimos varias semanas viéndonos las caras todos los días. Nos levantábamos y capaz yo tenía algún ‘beat’ hecho. Hicimos un montón de maquetas pero muchísimas no quedaron. De esa etapa de hacer música con la computadora debemos tener como treinta y cinco o cuarenta maquetas.

– ¿Y cómo intervino ese contexto en el resultado de la obra? ¿Fue allá que apareció este contraste entre la oscuridad y el éxtasis?
-Había semanas en las que estábamos híper oscuros y queríamos hacer como algo más mala onda, ponele. Las letras de Valen iban un poco por ahí, y era imposible ponerlas sobre una base feliz porque no quedaba bien. Después nos empezamos a encontrar con temas como el que está Cat7iel («Niño Gordo Flaco») o el tema con Nicki Nicole («Cambiando la piel») que aportaron a esta cuestión más alegre. Y medio que esa dualidad está plasmada en el disco, tanto por lo oscuro como por su plano más cercano al éxtasis y a un estado de felicidad. Por el lado de la música también está planteado desde ese lado, incluso hasta en el orden de las canciones. Toda la primera parte empieza medio oscura, pero después de «Gato Negro» ya empieza a ponerse todo mucho más feliz.

-¿Cómo funciona dentro del proyecto esta apertura de poder ir desde el rock alternativo hasta una expresión más relacionada con la música urbana, ambos rubros en los que impuso «Oscuro Éxtasis» en los Gardel?
-Siento que eso es lo más lindo de trabajar con Wos, que no estamos atados a ningún estilo. Ya con «Caravana» fuimos bastante eclécticos. Había una baladita y después algo más oscuro también. Y ahora que estamos haciendo los temas nuevos apareció una canción como «Arrancármelo», donde el planteo es una guitarra y una voz. Tratamos de mostrar todas las facetas de Valen. Yo siento que como productor está buenísimo poder explorar por todos los estilos.

-«Arrancármelo» es justamente la primera canción acústica que presentan con Wos. ¿Cuándo y por qué apareció esa búsqueda más minimalista?
-Salió porque justamente veníamos de estar re contra enroscados en las mil capas que tenía «Oscuro Éxtasis» y fue como ir más a algo donde no hubieran cosas tan épicas, o acordes tan tenebrosos como la intro del disco. Queríamos hacer algo que fuera más digerible. Surgió un poco jugando yo con la viola y él tirando melodías con la voz, pero antes teníamos un poco la idea de hacer una canción así. Después salió tal como la grabamos.

-¿Y cómo fue grabar con Ricardo Mollo, que aportó guitarras y voces en «Culpa»?
-Una deformidad y un lujo a la vez. Fue muy loco que venga un chabón así al estudio. La primera acercada fue pedirle que tirara una guitarra para grabar. Y después Valen le propuso si quería grabar algo con la voz, y la tiró. Fue muy humilde el chabón.

-¿Cuál es tu mirada sobre el negocio de la música, a partir de tu experiencia dentro de la industria y en grabaciones donde participan más de un productor?
-Que hay que seguir desarrollando más la parte «alternativa». El «mainstream» tendría que ir también por otro lado, además de lo urbano, y apostar por el rock, el indie y todo eso.

-¿Y suscribís la reflexión que hizo Wos en los Gardel cuando habló de ‘no comprar espejitos de colores’?
-Sí, totalmente. No hay que comprar giladas y hay que hacer siempre la que a uno le pinte, sin que nadie te diga mucho lo que tenés que hacer.