Vie. Oct 7th, 2022
Volcn Fagradalsfjall en erupcin en Islandia Foto Archivo
Volcán Fagradalsfjall en erupción en Islandia / Foto: Archivo

La interacción entre los procesos volcánicos, el estrés tectónico y la composición de la corteza deben tenerse en cuenta al pronosticar erupciones para poder emitir alertas que eviten la pérdida de vidas y daños a las infraestructuras, señalaron investigadores en una nota publicada en la Revista Nature de acuerdo a estudios sobre la erupción del volcán islandés Fagradalsfjall en 2021, luego de unos 800 años de haber permanecido inactivido.

Según las investigaciones, los días previos a la erupción del volcán islandés se redujo la actividad sísmica y deformación del terreno circundante.

Además, la composición y procedencia de la lava también cambió a lo largo del tiempo.

Los investigadores indicaron que los hallazgos pueden ayudar a las organizaciones de monitoreo de volcanes a detectar señales anticipatorias al inicio de una erupción.

El volcán se encuentra en la península de Reykjanes, a unos 40 kilómetros de Reykjavík, capital de Islandia.

En los últimos 3000 años su actividad volcánica se caracterizó por períodos eruptivos de una duración de 200 a 300 años, generalmente separados por épocas de entre 800 y 1000 años de latencia.

La erupción del volcán Fagradalsfjall y la investigación

La erupción de 2021 comenzó la noche del 19 de marzo, después de alrededor de 800 años de inactividad, informó este jueves  la agencia de noticias sinc.es.

Las tasas de desplazamiento del suelo y la cantidad de terremotos suelen aumentar antes de las erupciones volcánicas, a medida que el magma se abre camino hacia la superficie.

Aunque la erupción de 2021 estuvo precedida por un aumento de la actividad sísmica y la deformación de la superficie -entre el 24 de febrero y mediados de marzo-, en los días previos al comienzo de la actividad eruptiva se observó una disminución inusual de la deformación del suelo y de la sismicidad.

La erupción de 2021 estuvo precedida por varias semanas de actividad sísmica elevada y deformación de la superficie, que disminuyó inusualmente en los días previos a la erupción.

Registro de la erupción del volcán islandés Fagradalsfjall en 2021.

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Los autores propusieron que las fuerzas se almacenan en la corteza terrestre -la capa más superficial- antes de las erupciones debido a los movimientos de las placas tectónicas, y estas fuerzas se liberan a medida que el magma ingresa en la corteza.

Michelle Parks, de la Oficina Meteorológica de Islandia y coautora del estudio explicó que «a medida que la tensión tectónica almacenada se liberó por los terremotos, hubo una menor migración lateral del magma, lo que resultó en una disminución en la sismicidad y la deformación».

«El magma se vio obligado a viajar más alto en la corteza, lo que condujo a una reducción en la presión impulsora; además, la parte superior de la corteza aquí es débil, por lo que el magma pudo moverse hacia la superficie en una manera relativamente silenciosa, sin más aumentos en la actividad sísmica antes del inicio de la erupción«, añadió.

La posterior disminución de la actividad sísmica y de la deformación del suelo pueden entonces significar que este proceso está llegando a su fin y que el magma entrará en erupción.

En el segundo artículo los autores examinaron la lava expulsada durante los primeros 50 días de la erupción.

Los análisis revelaron una fuente directa de magma desde el límite entre la corteza terrestre y el manto -la capa de roca que se encuentra debajo de la corteza-. Esa zona de interfaz es denominada ‘discontinuidad de Moho’.

La lava en erupción cambió con el tiempo; durante las fases iniciales de la actividad eruptiva, provenía predominantemente de cerca del Moho, pero durante las siguientes semanas su composición cambió, lo que indica que procedía de magmas generados a mayores profundidades.

Estos hallazgos demuestran que la zona de almacenamiento de magma cercana al Moho es un entorno extremadamente dinámico.